Isao Tomita posee un verdadero talento en la trascripción de música clásica al sintetizador. Trabaja el sonido a disposición de su emoción y personalidad, sin importar la coherencia o estética musical. Para Tomita, el sonido no tiene porque poseer una ligación especifica entre uno y otro.
“Cuadros de una exposición” adquiere nuevos significados en virtud a la sensibilidad y al sensato hacer del autor. Él reinventa el paseo original por el museo con un toque de teatro y humor, pero con un sentido dramático propio. En un ambiente y atmósfera de ciencia ficción dan a esta versión un extremo espacio personal.
Lo convierte en un paseo a través de una galería de arte, como en las profundidades de una galaxia ajena y propia a la vez, que no lo hace del todo en algo guiado por los mismos sentidos.
En la obra prevalecen los sonidos del mundo natural y de la tierra: el trueno y la erupción volcánica. Ambos temidos por la humanidad durante muchos siglos como la ira de Dios. Sin embargo, el despliegue de los truenos ha demostrado ser el sonido causado por un fenómeno eléctrico, es decir, un sonido electrónico.
El sonido volcánico se produce a partir de una erupción o por un impacto, dando a entender un roce de sustancias en cuestión; más tarde esa dinámica de los sonidos fueron hechos por los instrumentos de martillos, fuelles para hacer fuego, etc.
Con el paso del tiempo en la obra, estos sonidos se van transformando gradualmente en instrumentos musicales. En la actualidad el soplar, golpear, frotar, etc. se han incorporado en muchos instrumentos musicales en una orquesta sinfónica.
El sonido expresivo eléctrico se denomina así, porque deriva casi de manera natural de las emociones subconscientes del artista, como un sonido artificial que realiza una máquina. Sin embargo, creo que sonidos expresivos naturales implican sonidos directos como el crujido de las hojas por el viento, el murmullo de un arroyo y el sonido de las olas golpeando a la orilla.
En los pianos, violines, flautas y otros instrumentos que Tomita utiliza para dar esta determinación a sus escalas musicales y los métodos de resonancia que están hechos por el fantástico arte del compositor, dan formas a sonidos que no son intrínsecamente naturales, sino mecánicos.
En comparación con los instrumentos tradicionales, los instrumentos musicales eléctricos que el maestro Tomita utiliza, no tienen mas de 50 años, sus formas todavía parecen no ser estrictamente creadas, por lo que el espectador puede desorientarse.
Estos nuevos instrumentos equivalentes en capacidad de virtud al violín o al piano, todavía no figuran de manera completa, pero creo que hemos de hacer más esfuerzos para estudiar instrumentos musicales eléctricos para el futuro.
El maestro Tomita, ha utilizado una gran variedad de instrumentos en la producción eléctrica de sonidos y control de dispositivos, como es el caso de “Cuadros de una Exposición” lo que me ha alentado ha percibir el error del sonido como un esfuerzo musical, como una producción verdaderamente expresiva, que evoca las emociones de una gran experiencia musical y por sobre todo muy gratificante.
Cristhian Caje, Puebla México.
